Sé revolucionario...¡algo queda!


SÉ REVOLUCIONARIO... ¡ALGO QUEDA!















Puede parecer el aserto del título opinión de aquel que agobiado por los problemas actuales decide acudir a su derecho al pataleo. Este famoso "derecho al pataleo" es uno de los principales derechos del liberalismo político inicial: la resistencia a la opresión. Tanto la Declaración de Independencia de Filadelfia en 1776 como la Constitución francesa de 1791 lo recogen en sus escritos. Sus ciudadanos lo ejercen, unos contra el dominador inglés al que expulsan de su territorio en 1783 y otros contra su monarca absoluto, Luis XVI, ejemplo de déspota ilustrado, que ha llevado al país a la hambruna, la pobreza y la desigualdad social absoluta. 

Pues bien, ¿ y la primera Constitución española que dice de esto del "derecho al pataleo" ? Pues no dice nada. Tal es el estado incosnciente del español que prefiere la estabildad y la tranquilidad públicas antes que el estado revolucionario que arroje al "opresor" político. Es curioso por cuanto la población española, espontáneamente en 1808, hace un ejercicio magnífico de "resistencia a la opresión". De libro, diría yo. Es la Guerra de la Independencia. Bueno, en realidad no lo es. Como siempre, nos engañamos. El "derecho al pataleo", es decir, "la resistencia a la opresión" es un derecho a invocar contra los propios gobernantes, contra el mal gobierno o el gobierno despótico. 

Aquí, la "pepa" juega al estilo español: altisonantes declaraciones de principios que, al tenrr que ser interpretadas, no dejan resquicio a la insurgencia popular. Bástese de ejemplo los artículos

Art. 2º.
La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.

Art. 3º.
La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales.

Art. 4º.
La Nación está obligada a conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.

Magníficos. Un solemne ejercicio de liberalismo político y de creación de un nuevo Estado y un nuevo sistema político. Son " las leyes sabias y justas" las que protegen los derechos pero ¿son justos y sabios quienes las redactan?

Para ello Cádiz crea otro fantástico artículo, tan altisonante como los anteriores
Art. 13.
El objeto del Gobierno es la felicidad de la Nación, puesto que el fin de toda sociedad política no es otro que el bienestar de los individuos que la componen.

El objeto de la clase política y del gobierno es el bienestar de los cuidadanos. Casi lloro de la emoción. Pero ¿y si el gobierno y la clase política se desvían de ese sano interés? No hay en nuestra ley fundamental original ninguna refrencia a ese estado de cosas y, por supuesto, ninguna refrencia a la "resistencia a la opresión".

Estas y otras reflexiones nos hemos hecho los alumnos de 4º de ESO y sus profesores en el proceso de redacción de un Belvedere sobre el "Bicentenario de la Constitución de Cádiz" y una exposición paralela donde, visualmente, se pueden aprender los principios fundamentales de la misma así como su proceso constituyente hasta que quedo redactada y aprobada.






El Belvedere es el fruto del trabajo de un grupo de alumnos de esta sección bilingüe dentro de nuestro proyecto de educación documental. El proceso de redacción de cada artículo ha sido complejo. Primero, acceso a la información adecuada para conocer el tema. Todos los alumnos del grupo tuvieron que documentarse sobre la guerra de independencia y las Cortes de Cádiz a través de bibliografía proporcionada por el profesor. Luego, en común, establecimos unos temas de trabajo. Cada uno buscó en su documentación rasgos o aspectos del tema que tenía que tratar. Inmediatamente después comenzó la elaboración de un texto de 175-200 palabras que resumiera su tema de forma ordenada y compresnible para otros alumnos. Tres y cuatro veces tuvieron los alumnos que mandar al los profesores su textso para corregir su estructura y su estilo. Posteriormente, la publicación.





La exposición tuvo una menor participación de los alumnos en su preparación y una mayor en su instalación y montaje. Los alumnos se encargaron, siguiendo un patrón trabajado en clase, de redactar biografías de personajes y resúmenes de hechos históricos. Los profesores buscaron documentación original de Cádiz, imprimieron las imágenes y diseñaron el concepto expositivo.




 

El cuerpo de la exposición se basa en 5 paneles: uno, el contexto de la guerra y la ciudad donde todo se desarrolló; el segundo, corresponde a los Padres de la Constitución, con el diputado Muñoz Torrero como estrella, tanto por su condición de extremeño, como por su liderazgo político; el tercer panel recrea cómo se llegaron a formar unas Cortes revolucionarias cpaces de cambiar el signo político del país; en el cuarto, sin duda, el más importante qué destruye y qué crea la Constitución de 1812 y, por fin, sí son Cortes pues ...¡qué legislen! Un rápido y visual repaso a todas las leyes de acompañamiento y desarrollo de la Constitución que hicieron las Costes hasta su disolución en 1814.




En todo caso, la experiencia ha sido muy positiva a todos los niveles. El año próximo, el departamento de Ciencias Sociales, quiere cerrar este periodo conmemorativo con otro Belvedere y otra exposición sobre la Guerra de la Independencia, con motivo del bicentenario de la firma del Tratado de Valençay, en 1813, en el que Napoleón devuelve la soberanía a los reyes españoles.
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